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¿Somos realmente empáticos?

 

Se dice que una de las más grandes virtudes humanas es la empatía, la capacidad de dejar de lado nuestras preocupaciones y puntos de vista, logrando ponernos en el lugar del otro en todo momento.

Ya sea con los famosos percances y empujones en el metro, el tipo que es demasiado duro con su pequeño hijo o mascota, la persona que no da el asiento a un adulto mayor o embarazada, la actitud de nuestros padres o aquellos sujetos que los sorprendieron robando o realizando destrozos en la vía pública,

¿podemos ser capaces de comprender el porqué de su actuar y hallar una verdadera forma de que cambie su actitud?


¿Realmente sabemos ser empáticos?

La virtud de la empatía supone un esfuerzo de reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de las otras personas, sin necesidad de estar de acuerdo con lo que piensen, e aquí la delicada línea de la tolerancia al otro,.

¿Hasta qué punto podemos ser capaces de tolerar la actitud del otro?

Muchos de nosotros que nos hacemos llamar personas empáticas, suponemos que somos capaces de dejar nuestro egoísmo a un lado y por aunque sea un momento, ayudar al prójimo.

Gran parte de estos actos de “empatía” se hace aportando de forma monetaria, ayudando en fundaciones o realizando campañas de ayuda para animales o damnificados, pero…..

 


Descubre si es que realmente eres empático:

Desde hace mucho tiempo, cada vez que se muestra algún asalto o acto de vandalismo en los medios de comunicación, surgen las famosas discusiones sociales del porqué de estos actos.

Desde amigos a familiares o hasta a nosotros mismos nos surgen opiniones como

-Porque no hacen destrozos en sus casas mejor

-Si no fueran tan flojos, buscarían algún trabajo honrado

-Lo quieren todo fácil y regalado

-Deberían encerrarlos a todos y llevarlos lejos

-Es gente mala que solo quiere hacer daño.

A pesar de esto, cabe plantearnos la pregunta:

Si nosotros hubiésemos vivido exactamente las mismas cosas por las que pasaron ellos, si nos hubiese tocado vivir en su mismo entorno, sus mismas situaciones, y sus mismas condiciones.

 ¿Cómo seríamos nosotros?  

¿Tendríamos un comportamiento diferente a la de ellos?


A partir de estas preguntas es que nace una forma más real de empatía, la capacidad de comprender la actitud ajena y anteponerse a cualquier juicio personal, conocer a la otra persona y brindar el regalo mas poderoso, hermoso e importante que se le puede otorgar a cualquier ser humano,

“La escucha”

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