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Como no sentirse mal cuando te ofenden

“Usar nuestros pensamientos de forma adecuada ante los conflictos es poder razonar de manera constructiva cualquier adversidad a la que nos enfrentemos. Esto es sin duda la mejor vacuna contra los ataques hacia nuestra persona.”

Cómo contestarle a alguien que te insulta:

Lo mejor que puedes hacer cuando alguien te insulta o te hace sentir ofendido es tomar una actitud madura sabiendo que cualquier respuesta que des con el fin de ofender a alguien (por muy bien formulada que sea) no causara nada más que daño emocional a ti y a los demás, por lo que la mejor respuesta ante un insulto es la indiferencia y la comprensión, puesto que al no aceptarlo, simplemente estás dejando que la otra persona se contamine con sus propias palabras.

El mundo constantemente nos está otorgando mensajes que interpretamos de distintas maneras, muchas veces estos mensajes son interpretados de forma errónea, impulsandonos a caer en conductas de preocupación o culpa sin haber un problema real. Saber tomar una actitud madura ante los insultos nos permite alejarnos de nuestra calidad de víctima, ayudándonos a buscar soluciones constructivas a nuestros problemas, liberándonos así de una gran carga de emociones negativas que solo nos traen ansiedad y tristeza a nuestra vida.

Puede sonar difícil al principio, puesto que las personas tendemos a asumir como realidad solo nuestros puntos de vista, limitándo muchas veces nuestra capacidad de encontrar soluciones o peor aún, haciéndonos pensar de manera irracional que el resto está en nuestra contra.

«Somos lo que decimos, y decimos lo que somos»

Qué hacer cuando te insultan:

Lo mejor que hacer cuando te insultan es ser capaz de alejarte de tus propias interpretaciones acerca del problema y lograr analizarlo de una manera objetiva. Al enfrentar algún conflicto que pueda causarnos daño emocional tenemos que hacer una lista en nuestra mente acerca de todas las posibilidades que pudieron causar el problema. Lo importante es ser capaces de cambiar nuestros propios diálogos internos (pensamientos) en torno a cualquier adversidad que nos cause daño emocional.

Por ejemplo: Si alguien nos contesta de una manera poco agradable, evitemos caer en el típico pensamiento de reproche que nos dice «no tienen porque tratarnos de esa forma, debemos de hacer algo al respecto para que cambie su actitud». Hagamos una lista mental acerca de todas las posibles causas del mal comportamiento de alguien y cambiemos nuestra opinión personal entorno al problema. digámonos a nosotros mismos distintas alternativas como «Quizás tuvo un pésimo día y justo le hable en un mal momento», «Quizás simplemente le molesta una actitud mía, pero no puedo caerle bien a todo el mundo» O simplemente se encuentra pasando por una situación de mucho estrés o tiene problemas en su hogar y es mejor no darle más vueltas al asunto.

Es necesario no tomarse los imprevistos como algo personal, el mundo está lleno de personas con malos temperamentos, existen personas que prácticamente se molestan por todo, pero eso no tiene por que ver con nosotros, no necesitamos sentirnos ofendidos ni ofender al otro para encontrar alguna solución o cambiar alguna actitud. Usar nuestros pensamientos de forma adecuada ante los conflictos es poder razonar de manera constructiva cualquier adversidad a la que nos enfrentemos. Esto es sin duda la mejor vacuna contra los ataques hacia nuestra persona.
«Los perros heridos siempre muerden, las personas lastimadas siempre insultan.»

Cómo no sentirse mal cuando te ofenden:

«No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede» esto quiere decir que si te sientes mal por algo, no es el suceso en sí el que te causa daño emocional, sino tu opinión acerca de lo que sucede. por lo que evitemos siempre encerrarnos en un solo punto de vista, puesto que lo más probable que el causante de nuestro dolor emocional sea solo una interpretación errónea. La actitud que decidamos tomar frente a los eventos reales o imaginarios, definirán en gran medida el cómo nos sentiremos, en relación de si nos hacen sentir mal, alegres o indiferentes. así que, cuando enfrentemos alguna adversidad  o nos veamos perturbados por algo, no le echemos la culpa a los demás, sino que a nuestras propias opiniones internas.

Recuerda que no ofende el que insulta o el que golpea, sino el opinar que ellos son ofensivos. cuando alguien te irrite, se sabedor de que es tu propio juicio el que te irrita.                                                           -Epicteto

Lo que depende de mí y lo que no depende mí

Para lograr diferenciar cuales son aquellas problemáticas que dependen de mi opinión interna o dependen del resto, debemos tener claros estos dos postulados.

  1. Respondo únicamente por lo que depende de mi: Lo unico que depende de ti es el manejo que tu hagas de tus opiniones internas,  eres la única persona que puede decidir como utilizar tus pensamientos y creencias, sean correctos o incorrectos eres totalmente responsable de ellos.
  2. No me culpo por aquello que no depende de : Aquellos factores que no podemos controlar como la fama, el dinero, la aprobación de los demás o la muerte de alguien, no dependen de mí, quizás logre influir indirectamente en ellos, pero no están bajo mi control, por lo que cualquier resultado inesperado no pondrá en peligro mi paz interior.

Esperar o desear lo que no depende de nosotros, es someter nuestra felicidad a merced del azar, puesto que siempre dependeremos de factores que no podemos controlar. pero si solo deseas lo que depende de ti podrás hacerte cargo de tu vida.como no sentirse mal cuando te ofenden

Por ejemplo: si tienes algún conflicto con alguien: (1) puedes desear que el otro no te insulte y que tenga una “buena” actitud contigo (poco probable). o (2) Puedes querer hacerte cargo de tus emociones, pensando que cualquier insulto o molestia no tiene nada que ver contigo, por lo que no tienes porque sentirte mal con victimizaciones.

Querer hacernos cargo de nuestros asuntos es muy distinto a desear. el “querer” depende exclusivamente de ti, mientras que el “desear” es entregarte al azar esperando que los factores que no podemos controlar se ajusten a nuestras necesidades. Supongamos que estás luchando por recuperar el amor de tu pareja, después de un largo tiempo de intentos te das cuenta que el o ella ya no te ama, ¿Que puedes hacer?, hacerte cargo de aquello que solo depende de ti, pensar que ya no está en tus manos que cambie de opinión y empezar por realizar cambios en tu vida que si puedes hacer por ti mismo, puedes comenzar a leer un libro de superacion personal, viajar, hablar de tu tristeza con cercanos o reflexionar acerca de tu vida.

«No pretendas que los sucesos ocurran como tu quieres; acepta los sucesos como suceden y vivirás tranquilo»

Algunos ejemplos de cómo no sentirse mal:

Dos personas están en sus autos atascados en un taco, una toca la bocina desesperadamente y arremete contra todos los que van adelante llenándose de estrés. mientras que la otra piensa que puede hacerse cargo de lo único que puede controlar; su estado de ánimo, por lo que decide poner un poco de música y relajarse mientras avanzan los autos.

A dos adolescentes no los invitan a una fiesta, uno de ellos entra en una crisis existencial por sentir el rechazo de sus pares, mientras que la otra piensa; puedo ser feliz de todas formas, «ellos no saben lo que se pierden».

Dos personas descubren que han subido de peso, una entra en crisis, recurriendo a fármacos y a dietas rápidas que lo único que provocan son un efecto rebote, mientras que la otra piensa «no es algo terrible, esta es una buena oportunidad para tener un estilo de vida más saludable» y toma la determinación de ir al gimnasio.

Nuestro bienestar emocional ante todo

Si te haces cargo de tus pensamientos y les das un uso correcto no te sentirás perturbado emocionalmente, puesto que nuestros sentimientos van profundamente ligados con nuestros pensamientos. Toma la determinación de dejar el orgullo de lado y  comprométete con tu bienestar emocional (sobre todo en los casos de alto estrés).
Nada en la vida es tan grave ni demasiado importante como para hacernos sentir desdichados.

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